Carolina Fernandez Piloto del avión siniestrado en Chile

Pedro Forteza, piloto con más de 700 viajes a Juan Fernández, indicó que la piloto Carolina Fernández debió enfrentar una serie de factores adversos para poder aterrizar.

«Ella tenía que aterrizarImagen sí o sí en la isla y eso provoca una presión increíble, la verdad es que no me hubiera haber estado en sus pantalones en ese momento, porque no hay nada peor para un piloto que estar sin combustible para poder regresar», indicó a Cooperativa.
Las hipótesis que se analizan son tres, siendo la primera de ellas la «pérdida de sustento»,
donde la relación entre la velocidad de descenso y las ráfagas de
viento y su contacto en el momento del aterrizaje, hacen que el aparato
descienda violentamente como peso muerto.
La segunda corresponde al «viento lateral», donde una masa de aire que golpea al avión y le impide al piloto controlar la nave».

La tercera es la falta de combustible, «un plan de vuelo sin retorno» como se llama en la jerga aérea, ya que la presencia de pasajeros y víveres hace reducir la carga de combustibles.

 

El último testimonio que escribió la piloto Carolina Fernández en Facebook

03.09.2011 | La
joven vivió parte de su niñez en la base de Cerro Moreno en Antofagasta.
Amigos le dejan mensajes de apoyo y fuerza en la red social. Alejandro Araya Cubillos.

Su último mensaje en Facebook fue “A Juan
Fernández…”. Este testimonio virtual corresponde a la teniente Carolina
Fernández, la antofagastina desaparecida que piloteaba el avión de
transporte CASA 212 de la Fuerza Aérea de Chile, que se estrelló ayer a
las 17.48 horas en el mar cuando intentaba aterrizar en el archipiélago.

La
joven, de 26 años y ex alumna del Colegio San José, con emoción dejó en
su muro de la red social la bitácora de su nuevo viaje. Incluso comentó
su alegría de conocer a Felipe Camiroaga.

Sus compañeras de
colegio, de la generación 2002 del establecimiento, ubicado en el sector
sur de la ciudad, rápidamente comenzaron a dejar mensajes de fuerza en
su muro y de oración para que se produzca un verdadero milagro en su
búsqueda.

Teresa Vernal, periodista y amiga de la joven
desaparecida en su época del colegio, comentó que la noticia golpeó a
toda la comunidad “sanjosesina”.

“Estamos todos acongojados con
este accidente, hemos planificado realizar una velatón para hoy y una
cadena de oración en el frontis del establecimiento, de acuerdo a como
surjan las últimas informaciones”, precisó.

Manifestó que siempre
fue una alumna intachable y de excelentes notas. “Siempre dijo a los
cuatro vientos que quería ser piloto de aviones, y lo logró. Podía haber
estudiado Medicina, pero lo suyo fue siempre la aviación”, puntualizó.

La joven, hija de un funcionario de la FACh, vivió en Cerro Moreno durante gran parte de su niñez.

Paulina Barraza, quien también fue compañera, cuenta que en el colegio era muy tranquila y destacaba a nivel académico.

“Ella
siempre tenía notas arriba del 6.5 y nunca estaba en conflictos. La
verdad es que era muy querida y buena onda con todos”, acotó.

Después
de completar su instrucción en la Escuela de Aviación, Carolina
Fernández pasó a formar parte del selecto grupo de pilotos de la Quinta
Brigada Aérea de la FACh en Antofagasta. Como parte de esa unidad,
participó en varias misiones aerotácticas de distinta complejidad.

La
oficial tiene a su haber una amplia destreza en vuelo. En julio pasado,
la piloto fue al rescate de Alex Encina Cordero, de 22 años, un
funcionario de la Policía de Investigaciones aquejado por un edema
pulmonar grave.

Encina estaba completamente aislado en la comuna
de Colchane, al interior de la Región de Tarapacá, en pleno altiplano
chileno, por culpa del frente de mal tiempo que afectó al norte de
Chile. Todas las vías terrestres estaban cortadas y la única alternativa
era la evacuación aérea.

Para empeorar aún más la situación, el
joven tenía que ser llevado pronto a un centro asistencial para no
morir. La misión fue un éxito, y su hazaña incluso llegó a oídos del
ministro de Defensa, Andrés Allamand, quien también se sumó a los
elogios para esta joven antofagastina.

   

 

A la piloto del avión chileno siniestrado le avisaron que había «viento cruzado»

«Afirmativo, se recibe», fue la última
comunicación de la piloto del avión que se accidentó el viernes a la
tarde en las inmediaciones de la isla de Juan Fernández.
La
teniente Carolina Fernández desde el avión Casa 212 siniestrado el
viernes pasado, provocando la muerte de 21 de sus pasajeros.
«Afirmativo, se recibe». Esta fue la última comunicación con la nave,
las palabras de la oficial, que pilotaba la aeronave, responden a la
información entregada por el observador meteorológico de la Dirección de
Aeronáutica Civil (DGAC), Carlos Parra, que trabaja hace más de 10 años
en Juan Fernández, entregando los reportes de las condiciones de
aterrizaje a los aviones que llegan al lugar. A las 16.48 horas está
registrado el primer contacto radial entre el avión y la estación de
aeronáutica, donde se encontraba Parra.

Según quienes han tenido
acceso a la versión del funcionario, tal como lo hace con todos los
vuelos que llegan a Juan Fernández y como lo hizo, momentos antes, con
otros dos aviones, informó acerca de las condiciones meteorológicas.

De
acuerdo con ese testimonio, que ya sería parte de las tres
investigaciones que realiza la Fach, le informa a la piloto que existía
un «viento cruzado», lo que alerta de una ráfaga de viento que cruza la
pista y puede desestabilizar el avión. Ella le contestó «Afirmativo, se
recibe». Tras esto se perdió el contacto con el avión.

De acuerdo
con el reporte meteorológico el viento era de 30 nudos. Según el piloto
Pedro Forteza, de la línea ATA, que viaja a la isla hace más de nueve
años, en los manuales de los aviones se dice que es perfectamente
posible aterrizar con un viento cruzado de hasta 25 nudos. «Esto es lo
demostrado, que hemos probado y funciona. Pero no hay limitaciones.
Aunque de ahí para arriba no sabemos». Forteza dice que como empresa
tiene una limitante de 30 nudos, aunque «es imposible que sólo el viento
cruzado bote el avión. Desde la isla te dicen las condiciones
imperantes, pero es el piloto quien decide qué hacer».

Segundo intento
Tras
intentar el primer aterrizaje sobre la pista, la piloto Fernández
inicia una segunda maniobra, la cual es avisada sólo a través de una
frecuencia abierta. Así lo confirmó el general de la Fach Maximiliano
Larraechea, quien explicó que el aviso «se realiza por si hubiera otro
avión en las cercanías, para no encontrarse con él. Es un aviso que se
difunde al aire».

Estos fueron los últimos enlaces de la
teniente, que unos minutos antes de esto ya había hecho su última
comunicación con el Centro de Control en Santiago, con el cual estuvo en
línea las más de dos horas que llevaba de vuelo cuando se acercó a la
isla.

Según ese registro, la última comunicación se tuvo
alrededor de las 16.27 horas. «Inicio el descenso y salgo del espacio
aéreo controlado hacia la isla». Fueron las últimas frases que salieron
del avión, antes de salir del espacio de control.

Sin caja negra
Este
antecedente es vital y sería el último registro radial del Casa 212, ya
que al descender a la isla sale del alcance de las torres de control,
que pueden grabar estas comunicaciones. El resto no quedó registrado, ya
que el avión no cuenta con caja negra, la que permite capturar la
información técnica de la nave, tales como el audio de la cabina.

Esta
sería una de las principales complicaciones para la investigación sobre
las causas del accidente, las que ahora deberán basarse en los restos
del fuselaje, las bitácoras, los registros de mantenimiento,
antecedentes de los pilotos, informes meteorológicos, testigos y aviones
de este tipo.

«Al no existir cajas negras y no haber testigos
directos, es decir, sobrevivientes, las conclusiones van a ser
probabilísticas», explicó Larraechea.

Viento multiplicado
Según
Fernando Avaria, piloto hace 35 años, que viaja desde hace seis años a
la isla, «en septiembre los vientos del continente hay que
multiplicarlos por tres».

El profesional agrega que si «al viento
cruzado se le agregan rachas, se hace incontrolable, entonces el avión
da saltos, brincos, sube, baja, no se puede lograr una estabilización y
eso dificulta e incapacita al piloto».

Fuente:
http://www.soychile.cl

http://www.cooperativa.cl
http://www.mdzol.com