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En el mundo de la aviación, el trabajo en equipo juega un papel fundamental para garantizar la seguridad y eficiencia de las operaciones aéreas. A menudo, asociamos la colaboración con la imagen de una cabina donde dos pilotos trabajan juntos, enfrentando los desafíos que surgen durante el vuelo. Sin embargo, en las operaciones de piloto único, el trabajo en equipo adquiere una nueva dimensión. En este artículo, exploraré las cuestiones relacionadas con el trabajo en equipo tanto en cabinas con dos pilotos como en la aviación general, donde es común el vuelo de piloto único.

Desde la década de 1950, la aviación comercial ha experimentado un “adelgazamiento” en la tripulación, reduciéndola de cinco personas a la actual de dos personas. Este proceso no fue el resultado de un cambio radical y único en el tamaño de la tripulación requerida para realizar un vuelo comercial, sino que fue gradual. Con los avances tecnológicos, la necesidad de funciones como ingeniero de vuelo, navegante y operador de radio ha ido desapareciendo.

Otro factor que influyó en la dinámica de trabajo de la tripulación en cabina fue la contratación de pilotos con entrenamiento militar, durante el rápido crecimiento de la aviación comercial en las décadas de 1960, 1970 y 1980. La autoridad del capitán en la cabina se consideró sacrosanta, lo que generó una cultura en la que los tripulantes más jóvenes y con menos experiencia a menudo temían cuestionar las decisiones de los capitanes o comandantes (según la región del mundo se los denomina de una u otra manera), algunos de los cuales se habían distinguido como pilotos militares. Las críticas podían venir de arriba hacia abajo, pero casi nunca de abajo hacia arriba, por lo menos si se quería seguir avanzando en la profesión. Esta situación llevó a una cultura en la que las jerarquías rígidas y la falta de comunicación abierta entre los miembros de la tripulación podían poner en peligro la seguridad del vuelo.

Es importante destacar que la seguridad de los vuelos no depende únicamente de la habilidad del piloto, sino también de la capacidad de la tripulación para trabajar en equipo. En las cabinas con dos pilotos, la colaboración se hace evidente cuando se enfrentan situaciones imprevistas que requieren de la coordinación y toma de decisiones conjunta. En la aviación general,el piloto único debe ser capaz de llevar a cabo todas las funciones que en una cabina con dos pilotos serían compartidas. Por lo tanto, es esencial que el piloto tenga la habilidad de priorizar y manejar múltiples tareas simultáneamente, lo que implica una alta capacidad de concentración y un enfoque sólido en la seguridad. La comunicación efectiva y la colaboración en la cabina son esenciales. La industria ha reconocido la importancia de trabajar en equipo y ha desarrollado la metodología de Gestión de Recursos de la Tripulación (Crew Resource Management – CRM), que promueve la comunicación abierta, la toma de decisiones colaborativa y la conciencia situacional en todas las partes del vuelo. Esta metodología ha mejorado la seguridad y la eficiencia en la aviación.

En el caso de las operaciones con piloto único, el trabajo en equipo adquiere un significado diferente en comparación con las operaciones con varias tripulaciones. Dado que el piloto único es responsable de todos los aspectos del vuelo, debe confiar en otros recursos y sistemas de apoyo para funcionar como su “equipo”. Las operaciones con piloto único pueden incluir la colaboración con los controladores de tránsito aéreo (air traffic controller – ATC), quienes desempeñan un papel crucial en la administración del espacio aéreo y garantizan operaciones de vuelo seguras y eficientes. Los pilotos deben tener una comunicación clara con el ATC y seguir sus instrucciones para mantener las operaciones dentro de los márgenes de seguridad apropiados.

Otro recurso importante para los pilotos únicos es la utilización de la automatización. Las aeronaves modernas están equipadas con varios sistemas de automatización diseñados para reducir la carga de trabajo del piloto y aumentar la seguridad del vuelo. Los pilotos únicos deben ser competentes en el uso de estos sistemas, como el pilotos automático, sistemas de gestión de vuelo y la aviónica avanzada, para gestionar las tareas de manera eficaz, de acuerdo con la característica de la aeronave que vuele. Otras herramientas y recursos pueden ser:

Debo destacar que un piloto que frecuentemente vuela solo debería ser proactivo en la búsqueda de capacitación adicional y mantenerse al día con las mejores prácticas, regulaciones y tecnología. Este compromiso con el aprendizaje continuo puede ayudar a garantizar que esté bien equipado para manejar los desafíos de las operaciones que puedan surgir.

En el caso de las cabinas con dos pilotos, es fundamental que haya una clara definición de roles, coordinación explícita entre las personas y una buena comunicación. La falta de estos factores puede poner en riesgo la seguridad del vuelo, como se ha visto en varios accidentes catastróficos.

Es importante tener en cuenta que los factores estresantes ambientales también pueden afectar el desempeño del equipo en un entorno operativo. La presión del rendimiento, del tiempo, la alta carga de trabajo o de información, y escenarios que cambian evolucionan rápidamente son algunos de los factores que pueden causar estrés y afectar la coordinación y la comunicación en la cabina.

La importancia del CRM.

La aviación ha reconocido desde hace décadas que muchos errores y desastres aéreos se deben a una falta de comunicación abierta en la cabina, más que a problemas técnicos. En 1951, la Fuerza Aérea de los EE. UU. publicó un informe titulado “El trabajo en equipo deficiente como causa de los accidentes aéreos”, basado en el análisis de 7518 accidentes, en el que se sugería la necesidad de programas de capacitación en trabajo en equipo para abordar el problema.

A pesar de que la introducción de la capacitación en trabajo de equipo como parte de los programas de CRM tardó un tiempo y, lamentablemente, muchos más accidentes, desde mediados de la década de 1980 se ha convertido en un requisito obligatorio para las tripulaciones aéreas comerciales.

El CRM se basa en el conocimiento y las habilidades de los factores humanos aplicados a las operaciones, y tiene como objetivo utilizar de manera eficiente todos los recursos disponibles, incluyendo equipos, sistemas y personas. Para ello, combina las habilidades individuales y el conocimiento de los factores humanos, como la comunicación, la conciencia situacional, la resolución de problemas, la toma de decisiones y el trabajo en equipo, con una coordinación eficaz de la tripulación.

Equipo y comunicación

La industria de la aviación reconoció hace décadas la importancia de la comunicación efectiva y la colaboración en la cabina. Un ejemplo es el del vuelo 232 de United Airlines, un episodio destacado en la historia de la aviación, es un recordatorio del valor del trabajo en equipo y la importancia del CRM. Este accidente ocurrió el 19 de julio de 1989 y su importancia surge de la notable habilidad de la tripulación para controlar una situación extremadamente difícil. El vuelo 232 realizado con McDonnell Douglas DC-10, cubría la ruta entre el Aeropuerto Internacional de Stapleton en Denver, Colorado, y el Aeropuerto Internacional O ‘Hare en Chicago, Illinois, con una escala en el Aeropuerto Internacional de Sioux City Gateway en Iowa.
El Douglas DC-10-10 con motor GE CF6-6D en FL370 sufrió una falla explosiva repentina del motor número 2 montado en la cola y una pérdida completa del sistema hidráulico, por lo que la aeronave solo podía controlarse variando el empuje, en los dos motores restantes. A pesar de esta situación crítica, el capitán, el primer oficial y el ingeniero de vuelo, junto con el instructor de vuelo quien se encontraba a bordo como pasajero, trabajaron juntos para controlar el avión utilizando solamente la potencia de los motores restantes. Este enfoque innovador y poco convencional permitió a la tripulación maniobrar el avión y dirigirse al aeropuerto de Sioux City para intentar un aterrizaje de emergencia.

El aterrizaje resultó ser extremadamente difícil debido a la alta velocidad y la inclinación del avión. Al tocar tierra, el DC-10 se partió en varios pedazos y estalló en llamas. A pesar de la magnitud del accidente, 185 de los 296 pasajeros y miembros de la tripulación sobrevivieron al impacto. El accidente del vuelo 232 de United Airlines es recordado tanto por las dificultades extremas que enfrentó la tripulación como por su habilidad para trabajar en equipo y aplicar soluciones innovadoras en un intento de salvar la aeronave y sus ocupantes.
Sin entrenamiento ni procedimientos para guiarlo, el equipo ideó una forma de intentar un aterrizaje. A pesar de la pérdida de vidas, el accidente fue reconocido como validador del CRM, por la forma en que el equipo de vuelo manejó la emergencia. (El accidente está recreado en la temporada 11 de Mayday: catástrofes aéreas)

El Capitán Haynes, (1931-2019) quien estaba al mando del vuelo, compartió las lecciones de su experiencia y dio innumerables discursos desde el accidente. Su tema y mensaje principal fue el valor de CRM y el trabajo en equipo. La cooperación es una de las cinco claves que enumeraba en cada discurso:

“Las cinco cosas de las que hablo son: suerte, comunicación, preparación, ejecución y trabajo en equipo/cooperación. Esto no es obra mía. Fue un esfuerzo de equipo, por lo que no puedo atribuirme nada excepto lo que hizo el equipo”. (Haynes)

Liderazgo

Al igual que en cualquier otro equipo, los miembros deben comprender los roles de los demás, practicar procedimientos de comunicación y estar bien capacitados en competencias de trabajo en equipo.

Un buen ejemplo de liderazgo fue el que nos demostró el capitán Chesley ‘Sully’ Sullenberger durante el vuelo 1549 de US Airways. Este vuelo, también conocido como el «Milagro en el Hudson», también llevada al cine como «Sully». Ocurrió el 15 de enero de 2009, cuando un Airbus A320-214, operado por US Airways, sufrió un «bird strike» con una bandada de gansos canadienses poco después de despegar del Aeropuerto La Guardia en Nueva York. El impacto con aves causó la pérdida de empuje en ambos motores, lo que llevó a una situación de emergencia en la que la tripulación, liderada por Sullenberger y el primer oficial Jeffrey Skiles, logró realizar un amerizaje en el río Hudson, salvando la vida de los 155 ocupantes del avión.

En los años 90, el Comité de «bird strike» de Estados Unidos estableció que había un 25% de posibilidades de que las aves causaran un accidente aéreo grave.

¿Es el caso del río Hudson un milagro? ¿O es un logro heroico? ¿O es algo más? Vale la pena preguntarse si sólo la Divina providencia o las habilidades heroicas salvaron las papas. ¿Podemos extraer algunas lecciones de seguridad del río Hudson? Sí, creo que sí. Creo que lo que ocurrió es, en cierto sentido, lo contrario de un milagro: algo fundamentalmente diseñado en el sistema de aviación. El magnífico aterrizaje en el Hudson es el resultado combinado de un excelente juicio del piloto y la aplicación de habilidades desarrolladas a partir de la experiencia de vuelo y el entrenamiento previos, un excelente comportamiento del avión gracias principalmente al diseño fly-by-wire de Airbus y su estabilidad integrada y protección contra la entrada en pérdida,y una buena dosis de suerte. En algún momento voy a tener que escribir un artículo sobre la suerte, el «factor suerte».

El informe final de la Junta Nacional de Seguridad del Transporte (NTSB, National Transportation Safety Board) de los Estados Unidos, destacó varios aspectos que fueron cruciales en el desenlace exitoso del vuelo 1549 de US Airways:

Destaco lo siguiente como reconocimiento a los tripulantes de cabina de pasajeros (TCP), también conocidos como auxiliares de vuelo o asistentes de vuelo. Desempeñan un papel esencial en la operación segura y eficiente de los vuelos. Sus responsabilidades principales se centran en garantizar la seguridad de los pasajeros a bordo.

A continuación, te detallo algunas de sus funciones y responsabilidades más importantes :

Por lo tanto, aunque no estés familiarizado con la industria aeronáutica, ser amable y seguir las instrucciones de los TCP en caso de cualquier emergencia durante el vuelo, ya que ellos están capacitados para salvar vidas, en este caso la tuya.

El informe de la NTSB sobre el vuelo 1549 destaca temas importantes en el enfoque interdisciplinario de los factores humanos, como la toma de decisiones, el trabajo en equipo, la comunicación y el manejo del estrés, que pueden marcar la diferencia en situaciones críticas. La experiencia y el entrenamiento de la tripulación (pilotos y TCP), junto con la promoción de una cultura de seguridad por parte de la aerolínea, fueron factores clave en el exitoso amerizaje y evacuación del avión en el río Hudson.

El accidente de US Airways es un ejemplo sobre cómo el entrenamiento, la experiencia, la comunicación efectiva, el trabajo en equipo y el manejo del estrés pueden marcar la diferencia en situaciones críticas. La habilidad y la capacidad de la tripulación para enfrentar y superar los desafíos en esta situación extrema son testimonio de la importancia de una formación sólida y una cultura de seguridad en la industria aeronáutica.

Estos principios también son esenciales en operaciones de piloto único, ya que este debe mostrar liderazgo al interactuar con personas fuera de la cabina. Algunas estrategias recomendadas para la toma de decisiones en aeronaves de aviación general en operaciones de piloto único son:

Principios de gestión de recursos de la tripulación (CRM): Aunque las operaciones de piloto único no involucran a una tripulación tradicional, los principios de CRM aún se pueden aplicar. La comunicación efectiva, la gestión de la carga de trabajo y la conciencia situacional son esenciales para tratar con personas fuera de la cabina de mando, incluido el control de tránsito aéreo y el personal de tierra.

Si volas solo como si formas parte de una tripulación, el CRM tiene como objetivo aumentar la seguridad en la cabina de vuelo, debido a la experiencia adquirida de numerosos accidentes en los que los miembros de la tripulación que tenían información crítica que podría haber evitado el accidente no hablaron o fueron ignorados por el capitán.

Epílogo

La coordinación como el trabajo en equipo eficaz son tan importantes para la seguridad del vuelo como la competencia técnica. La capacidad de compartir la resolución de problemas, la carga de trabajo y la toma de decisiones puede reducir y mitigar posibles errores.

La seguridad no consiste en volar y rezar una «plegaria», no se trata de héroes y milagros, ni de superpilotos que hacen lo imposible. La seguridad se crea cuando una organización genera personas adecuadamente seleccionadas y formadas que utilizan sus competencias pertinentes para aplicar procesos adecuadamente diseñados en equipos bien constituidos y preparados para alcanzar objetivos razonables, sintiéndose responsables de la seguridad sea cual sea su nivel en la jerarquía, y reconociendo que pueden meter la pata tarde o temprano, y sin olvidar que los gansos canadienses también pueden volar.

La seguridad tiene que ver con la voluntad colectiva de estar seguros, una comprensión colectiva de lo que se hace y un sentimiento colectivo de estar expuesto a peligros y contratiempos. La seguridad consiste en construir, día tras día, buenas razones para tener confianza, manteniendo, como forma de modestia, un toque de miedo incrustado en tu orgullo profesional.

La magnífica, dramática e irónica lección del Hudson es que podemos, y debemos, prepararnos para no estar preparados. Porque, como alguien escribió, «Cosas que nunca han ocurrido antes ocurren todo el tiempo». De hecho, las cosas suceden, así, como lo hicieron sobre el cielo de la hermosa ciudad de Nueva York, en sólo un puñado de segundos. Cosas que nunca podremos prever en detalle y, al mismo tiempo, cosas a las que sólo podremos hacer frente si las hemos previsto hasta cierto punto. El futuro es inimaginable.

Pensá, simulá mentalmente, discutí, leé, volvé a leer, desafiate a vos mismo, desafiá a tu equipo, desafiá a tu organización. Porque cuando llegue el momento de amerizar, sos vos, tu equipo y tu empresa quienes llevan los mandos, nadie más. Como se dijo en la conferencia de prensa de la NTSB: «Estas personas sabían lo que debían hacer y lo hicieron, y como resultado, nadie perdió la vida«.

Una de las pequeñas diferencias entre un chapuzón en el Hudson que te moja las medias y una inmersión en el desastre.

Fly safe and enjoy!

Hasta la próxima
Paz y bien – Námaste
Roberto Gómez
rjg@flap152.com

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