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Del autoengaño a la autoconciencia: Mejorando la toma de decisiones.

Los especialistas en psicología han descubierto que algunos individuos, al sobrestimar considerablemente sus habilidades, podrían estar experimentando un sesgo cognitivo conocido como el efecto Dunning-Kruger (DKE). Este fenómeno distorsiona la autopercepción, afecta el juicio y conduce a una valoración exageradamente positiva de sus propias capacidades. Los avances recientes en este campo podrían ofrecer estrategias para atenuar este efecto.

Identificado y ampliamente estudiado desde su descubrimiento en 1999, el efecto Dunning-Kruger se ha convertido en uno de los fenómenos más debatidos en la psicología contemporánea, especialmente por su implicancia en la industria aeronáutica. Este efecto postula que las personas incompetentes en ciertas tareas tienden a tener una confianza excesiva sobre sus capacidades y conocimientos, lo cual puede tener serias implicaciones en la seguridad aeronáutica.

La investigación sobre el efecto Dunning-Kruger surgió tras un incidente peculiar en abril de 1995, cuando McArthur Wheeler, en un intento de robo en Pittsburgh, decidió no usar máscara y aplicarse jugo de limón en el rostro, creyendo que esto lo haría invisible a las cámaras de seguridad por el uso del jugo en la fabricación de tinta invisible. (Muchos lectores (dependiendo la edad) recordarán que de niños hemos escrito con una pluma y jugo de limón). Las cámaras captaron claramente su rostro, facilitando su rápida identificación y captura tras la difusión de las imágenes en noticias locales.

Wheeler defendió su razonamiento ante los detectives, insistiendo en que había utilizado el jugo de limón para ocultarse. A pesar de su convicción, su plan fracasó rotundamente, y Wheeler fue condenado rápidamente. Este caso atrajo la atención de David Dunning, profesor de psicología de la Universidad de Cornell, quien notó que las personas con una carencia significativa de conocimientos y habilidades son las que menos reconocen esta falta. Esto motivó un estudio de cuatro años, en el cual Dunning y el estudiante de posgrado Justin Kruger realizaron experimentos para evaluar cómo los estudiantes percibían su rendimiento en relación con sus compañeros, basándose en su conocimiento sobre temas específicos.

Los hallazgos demostraron que los estudiantes con las puntuaciones más bajas en los experimentos tendían a tener una percepción muy “inflada” de su rendimiento comparado con otros. Dunning se sorprendió al descubrir que aquellos con puntuaciones más bajas estimaban que sus habilidades superaban a las de dos tercios de sus compañeros, revelando una desconexión notable entre la autoevaluación y el desempeño real.

Después de realizar experimentos tanto en el campus universitario como en exteriores, el equipo de investigadores publicó un artículo titulado “Inexpertos e Ignorantes de ello: Cómo la incapacidad de reconocer la propia incompetencia lleva a una autoevaluación exagerada”. Con este estudio se introdujo el concepto del efecto Dunning-Kruger.

¿Qué es el efecto Dunning-Kruger?

El efecto Dunning-Kruger es un sesgo cognitivo que distorsiona cómo las personas evalúan sus propias habilidades y conocimientos. Sugiere que aquellos con limitada habilidad o conocimiento suelen sobrevalorar su competencia y menospreciar a quienes poseen mayor habilidad o conocimiento. En la industria aeronáutica, este fenómeno puede tener serias repercusiones para la seguridad, ya que pilotos con poca experiencia podrían sobreestimar su habilidad para pilotar un avión con precisión o gestionar situaciones de emergencia adecuadamente.

Por otro lado, se ha observado que las personas altamente capacitadas tienden a subestimar sus habilidades, suponiendo erróneamente que todos tienen una destreza similar.

Este sesgo es universal; todos estamos predispuestos a caer en errores de juicio y pensamiento.


Como menciona Dunning:

“Todos tenemos áreas donde somos incompetentes y errores que nos son invisibles”.


 

El efecto Dunning-Kruger se manifiesta cuando una persona tiene al menos un mínimo de conocimiento o experiencia, lo suficiente como para hacerse una idea errónea de su propia ignorancia. Un ejemplo típico se ve en los conductores de vehículos, donde conductores deficientes se perciben a sí mismos como capaces, (en otras épocas diríamos “se cree Fangio” comentario para old people). Aquellos que no conducen no pueden hacer tal juicio.

En la aviación, este efecto a menudo influye en la autoevaluación de pilotos o alumnos pilotos, aquellos que se adaptan a nuevas aeronaves, o aquellos que enfrentan tareas complejas sin la competencia o experiencia requerida. Esto les lleva a creer que dominan todos los aspectos del vuelo por una falta de comprensión sobre la complejidad de la tarea, o un mecánico aeronáutico que trabaja en un tipo de aeronave o motor desconocido. Los impactos del efecto Dunning-Kruger se observan en muchas áreas donde la experiencia es clave, aunque limitada.

La investigación de Dunning y Kruger concluye que sobrevaloramos nuestras habilidades debido a una doble carga. La primera parte de esta carga es nuestra tendencia a interpretar mal la información y a tomar decisiones equivocadas. La segunda parte es que nuestra incompetencia nos impide reconocer nuestra propia ignorancia. No somos conscientes de nuestros errores. ¿La buena noticia? Dunning y Kruger también descubrieron que al mejorar conscientemente nuestras habilidades y aumentar nuestra competencia, podemos llegar a reconocer nuestras propias limitaciones.


Entonces, ¿qué debe hacer un piloto? Antes de tu próximo vuelo, dedicá unos minutos a preguntarte qué es lo que no sabés.


 

Operaciones de Piloto Único

La historia del efecto Dunning-Kruger (DKE) en la aviación se remonta a los primeros experimentos de pilotaje realizados entre 1910 y 1920. Durante esta época, muchos pilotos dependían solo de instrucciones básicas y poseían un conocimiento limitado sobre cómo volar un avión. Como resultado, aunque confiados, muchos no estaban realmente preparados para volar, lo que provocó múltiples accidentes por errores de piloto y, eventualmente, llevó a la implementación de regulaciones más estrictas sobre los requisitos para convertirse en piloto.

Las operaciones de piloto único presentan riesgos mayores comparados con las operaciones de dos pilotos, como lo demuestra el hecho de que las aeronaves operadas por un solo piloto tienen un 30 por ciento más de probabilidades de estar involucradas en un accidente que aquellas con tripulaciones de dos pilotos (National Business Aviation Association: NBAA)

¿Qué podemos hacer?

El efecto Dunning-Kruger también nos ofrece una ventana a nuestra propia percepción y conciencia de nosotros mismos. Es una llamada de atención que pone de relieve las lagunas en nuestros conocimientos y habilidades de las que quizás no somos conscientes. Nos empuja a cuestionar nuestras suposiciones, instándonos a darnos cuenta de que podría haber más en un tema de lo que pensábamos inicialmente.


 

Realizá una evaluación de riesgos y hacela por escrito. ¿Cuánto necesitas volar? ¿Cuáles son las posibilidades de que tus habilidades no estén a la altura? Es fundamental adoptar una mentalidad adecuada para identificar, evaluar y mitigar riesgos, especialmente si el piloto posee el conocimiento necesario para utilizar efectivamente la herramienta. Sin embargo, si se carece de habilidades adecuadas de autoevaluación, ¿cómo se puede determinar efectivamente el nivel de riesgo?


El problema surge cuando “no sabes lo que no sabes”. Esta situación se agrava por la tendencia natural de las personas a considerarse “mejores que el promedio”; los participantes con los peores desempeños en el estudio de Dunning-Kruger creían ser superiores a la mayoría.

Sé crítico contigo mismo. Reconocer que no lo sabes todo es el primer paso. Descubrir lo que no sabes es el siguiente paso, aunque mucho más difícil.


 

No puedo pretender ser perfecto en mi propia toma de decisiones. Pero he visto en mi actividad actual suficientes malas decisiones tomadas por pilotos que creen estar haciendo un gran trabajo como para saber qué les sucede, incluso a los pilotos más experimentados. Y sé que no soy inmune. Todo lo que podemos hacer es mantenernos humildes y reconocer que probablemente seremos parte de la amplia población de pilotos que es propensa al tipo de incompetencia que conduce a una mala toma de decisiones.

A mediados de los años 2000, los psicólogos comenzaron a estudiar un fenómeno llamado humildad intelectual, un proceso o entidad metacognitiva definida como «el reconocimiento de los límites del propio conocimiento y la conciencia de la propia falibilidad».

Según los investigadores, esto implica varios componentes, no pensar demasiado bien de uno mismo, abstenerse de creer que las propias opiniones son superiores a las de los demás, carecer de vanidad intelectual, estar abierto a nuevas ideas y reconocer errores y deficiencias. Las personas con mayores niveles de humildad intelectual se benefician de una mejor toma de decisiones, interacciones sociales positivas y la moderación de conflictos.


El psicólogo social Scott Plous ha identificado las consecuencias de la sobrestimación como problemáticas, diciendo, «No hay problema en el juicio y la toma de decisiones más prevalente y potencialmente catastrófico que la sobrestimación.» Más allá de los accidentes aéreos, la sobrestimación está esparcida en todas las profesiones.


 

Aprender o fomentar la humildad intelectual puede ser impulsado por un cambio individual hacia una mentalidad de crecimiento de la inteligencia, una creencia de que la inteligencia puede ser desarrollada y no es un rasgo inmutable.

Otro ejercicio que fomenta la humildad intelectual es considerar una situación desde una perspectiva de tercera persona; esto crea una distancia psicológica que incrementa la objetividad, situando la situación en un nuevo contexto. Entonces, no se trata de que Julia o Carlos no puedan ejecutar un procedimiento visual nocturno de aproximación; más bien, se trata del hecho de que, a través de un análisis objetivo de los riesgos, resulta mucho más seguro realizar una aproximación instrumental, incluso si ello implica extender el vuelo.

También es importante evaluar honestamente tus propias limitaciones y reconocer que los humanos somos propensos a errar. Realizá un listado de las actividades sobre las cuales tu conocimiento es limitado y desarrollá un plan para aprender o mejorar tu comprensión sobre esos temas. Asimismo, establecé limitaciones personales si estás empezando a volar en un nuevo tipo de aeronave: si el manual de vuelo indica que el límite de viento cruzado es de 32 nudos, establecé un límite personal de 20 o 25 nudos hasta que adquieras más experiencia.

Reconocer que tu auto-percepción o evaluación de habilidades puede estar sesgada simplemente por no saber algo es poderoso. Requiere humildad detenerse, reflexionar sobre la situación y comprender que si no sabés algo, debés buscar otras opiniones o simplemente no actuar hasta que sea seguro.

Sesgos Cognitivos, una mirada crítica a las decisiones de vuelo

Desde el momento en que un piloto decide despegar, diversos sesgos cognitivos influyen en cada etapa de la operación aérea. Estos sesgos, activos desde la decisión inicial de volar, pueden tener impactos significativos en la seguridad del vuelo.

El sesgo de confirmación es particularmente prevalente en los pilotos que desean volar. Este sesgo les lleva a prestar atención principalmente a la información que confirma sus opiniones preexistentes, ignorando o minimizando datos que sugieren lo contrario.

Un segundo sesgo cognitivo es el sesgo de anclaje, donde el piloto se apoya excesivamente en la primera información recibida, utilizándola como referencia para todas las demás decisiones. Esto puede resultar en una confianza desmedida en pronósticos meteorológicos favorables anteriores, llevando a los pilotos a evaluar la meteorología actual como mejor de lo que realmente es.

Cuando estos sesgos se combinan con una falta de entrenamiento o experiencia, son a menudo la causa de que los pilotos entren inadvertidamente en situaciones complejas.

El sesgo más preocupante identificado en el estudio realizado por la Griffith University es el sesgo de autoevaluación o efecto Dunning-Kruger. Según el estudio, más de 400 pilotos mostraron una apreciación errónea de sus habilidades, y aquellos que sobreestimaron significativamente su capacidad eran generalmente los menos capaces. Esta creencia en habilidades superiores a las reales también los hacía menos adversos al riesgo y más propensos a estar cómodos con la idea de volar en condiciones meteorológicas instrumentales (IMC).

En conclusión, aunque los pilotos pueden ser competentes en la evaluación de riesgos, es fundamental entender cómo estos sesgos pueden afectar nuestras decisiones. Esta comprensión es esencial para mejorar la toma de decisiones y la seguridad en vuelo.

Sugerencias:

  • En primer lugar, debemos adoptar un mantra clave: el aprendizaje permanente.
  • En segundo lugar, cultivar el arte de la autorreflexión. Tomarse el tiempo para analizar tus habilidades, conocimientos y desempeño puede brindarte una imagen más precisa de su situación.
  • Tercero, retroalimentación: lo bueno, lo malo y lo feo. La retroalimentación es como un espejo que refleja nuestras fortalezas y debilidades sin prejuicios. Anímate, dale la bienvenida y, lo más importante, actúa en consecuencia.
  • Cuarto, Reconocer que no tenemos todas las respuestas y estar abiertos a aprender de los demás es un poderoso antídoto contra el efecto Dunning-Kruger.

 

Epílogo

El reconocimiento y la comprensión de los sesgos cognitivos en la aviación no solo mejoran nuestras decisiones individuales, sino que incrementan significativamente la seguridad en vuelo. Aunque los sesgos como el Dunning-Kruger, el de confirmación y el de anclaje son inherentes a la naturaleza humana y no pueden evitarse completamente, conocer su existencia y entender cómo afectan nuestras percepciones y juicios es significativo.

Al fomentar la humildad intelectual y adoptar estrategias para mitigar estos sesgos, como la evaluación desde una perspectiva de tercera persona o establecer límites personales prudentes, los pilotos pueden desarrollar una mirada más crítica y objetiva hacia su propia competencia y las decisiones de vuelo. De esta manera no solo se reduce la probabilidad de cometer errores debido a una autoevaluación errónea, sino que también promueve una cultura de seguridad más sólida.

Por tanto, es importante que continuemos educando a los pilotos y a los profesionales de la aviación sobre estos sesgos cognitivos y proporcionemos herramientas para que puedan reconocer y controlar estos factores de riesgo en sus operaciones diarias.

Recorda, el primer paso para superar cualquier sesgo, incluido el efecto Dunning-Kruger, es reconocer que existe. Entonces, por contradictorio que parezca, el hecho mismo de que seamos susceptibles a este efecto es lo que eventualmente nos impulsa hacia el crecimiento y desarrollo personal. Es una paradoja fascinante. Y esto, estimados lectores, no es sólo superar un sesgo cognitivo: es un paso hacia convertirse en un individuo más consciente, consciente de sí mismo y eficaz.

Al estar conscientes de que estos sesgos están presentes y al ser vigilantes en nuestra práctica, podemos mitigar sus efectos y asegurar un entorno de vuelo más seguro para todos. Aceptar nuestra falibilidad y trabajar conscientemente para superarla no solo es un signo de profesionalismo y responsabilidad, sino también una piedra angular para el avance continuo en la seguridad.

¡Hasta la próxima!

Roberto J. Gómez

rjg@flap152.com

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